La
coenzima Q 10 también llamada ubiquinona es una sustancia que
se encuentra como parte de una vitamina.
Descubierta en1957 por el Dr. Fred Crane de la Universidad de Wisconsin,
la CoQ10 es un nutriente necesario para el funcionamiento de nuestras
células. No es una vitamina (el cuerpo puede producirla a partir
de otros nutrientes) ni mineral ni aminoácido, pero es vital
en absoluto para nuestra salud y vital que obtengamos suficiente de
ella.
Las vitaminas se encuentran en forma natural en todos los alimentos.
Similarmente la CoQ10 además de encontrarse en los alimentos
es elaborada en el organismo.
En las personas de edad adulta la deficiencia de esta coenzima se
va haciendo progresiva, por lo cual su ingestión es necesaria
para mejorar la producción de energía.
Más allá de producir energía, la CoQ10 puede
proteger al organismo de los radicales libres destructivos y aumentar
nuestras defensas inmunológicas, haciéndola en extremo
importante para prevenir y tratar la enfermedad cardiaca, la diabetes,
la hipertensión, la obesidad, el cáncer y una lista
creciente de alteraciones neurológicas.
Por encima de todo, puede ayudar a enfrentar la oxidación prematura
del organismo lo cual detiene el proceso de envejecimiento.
Todos los beneficios de esta lista son alcanzables cuando proporcionamos
una cantidad optima de CoQ10, la cual solo puede lograrse con un suplemento,
ya que los alimentos solo contienen cantidades menores y ciertas personas
la elaboran en cantidades en ocasiones inadecuadas y no optimas, por
lo cual las deficiencias, por desgracia, son bastante comunes.
Todos los órganos con demandas elevadas de energía necesitan
mucha CoQ10, y él más importante es el corazón.
A principios de 1990, unos 50 estudios alrededor del mundo atestiguaron
el impacto de la CoQ10 en la cardiomiopatia, la arritmia, la enfermedad
de arteria coronaria, la falla cardiaca congestiva, el prolapso de
la válvula de arteria coronaria, la falla cardiaca congestiva,
el prolapso de la válvula y la hipertensión.